─Tengo algunas ideas sueltas y debo empoderarme de ellas y ponerlas en un manojo, para ofrecerlas en sacrificio a la bella dama que las reciba. Todo ofrecimiento es un escarnio y viene del odio, nunca del amor.
─Al igual que aquellos que hacen el bien o dan algo, los mueve el temor al castigo divino y eterno, la sencillez de tener de sobra o la genética de hacerlo por la prole.
─Nunca es fácil enseñar los vericuetos del sexo y del amor. Nada puede enseñársele a un manojo de nervios.
─Sólo el ego nos mueve en nuestro eterno caminar, cada cosa que hacemos y sopesamos, e incluso aquellas que hacemos por instinto, dependen del ego.
─Participar en un evento, ganarlo, haber estado allí. Cada una de estas es un capítulo de quien habla, para halagarse a sí mismo. Estuve en el concierto de... Participé en el campeonato tal... Nadie quiere perder. Sólo habla el ego.
─En el principio fue el ego y de allí partió la creación del universo y ese ego dijo hágase la luz y esta brotó de las tinieblas diciendo yo.
─A imagen y semejanza de dioses fuimos hechos y ese ego fue todo lo que quedó en el mundo.
─Dawkings escribió una obra sobre el gen egoísta y como éste debe adecuarse al medio para sobrevivir a aquel y... ¿Alguien se ve feo al espejo? ¿alguien se siente menos que otro? ¿alguien carece de energía para enfrentar el mundo? Esos son los que se suicidaran o, si viven, volverán sobre sus egos.
─Yo... así empieza todo y así termina todo, yo. Observen una conversación y cuenten como cada cual va en la búsqueda de exhibir ese yo, ni aún los monjes han sido capaces de extinguir el yo, sería imposible, habría que destruir el cuerpo que nos arrastra y ese sería el fin total, que es lo único que poseemos realmente.
─La ausencia de yo, el cambiar el uno por el individuo, podrá verse en los animales inferiores, porque aún los superiores viven sólo para el yo. ¿Habráse visto un león convidando a otro de su caza? o ¿a una vaca regurgitar la comida para dar a su vecina en estado de inanición? Así veo YO la humanidad, primero yo, segundo yo, tercero yo, cuarto yo, quinto yo... y si queda algo que sea para mí.
─Amigos cuenten conmigo, siempre y cuando no se vulnere a mi yo, en cuyo caso, sólo pensaré en mí.
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