─Los hijos son el legado de las generaciones pasadas a las generaciones futuras, copias fieles de la envidia, la demencia y la inevitable destrucción que sembraron los padres.
─Se supone que los hijos son portadores de la herencia. ¿Qué les dejamos? ¿qué hicimos para ellos?¿Acaso nuestro legado no es sino pobreza y desolación y la promesa de que este mundo no tiene hacía donde mejorar?
─Dejamos hijos para que hagan lo que nosotros no pudimos, eso da una idea de nuestra ineptitud.
─Solamente los hijos de nuestros ideales son viables; los demás serán reproches, escarnios vivientes que nos recordarán la ineficacia de nuestros modelos educativos.
─Es idiota la felicidad de los padres a la llegada de los hijos. ¿Se les olvido el país en el que vivimos, la educación que no sabremos impartir, la esclavitud a la que los sometemos y la esclavitud a la que nos somete mientras llega a su dura madurez, si es que logra llegar a ella?
─Los hijos...¿Qué dulzura representan que nos hacen olvidar la terrible carga que representan?
─Es probable que la evolución premie a los más aptos con mejores crías. Eso no está sucediendo con la humanidad o más bien si está sucediendo, cada vez somos más cínicos, más mentirosos, más envidiosos y más aptos para desollar a nuestros semejantes.
─Me encantaría decir cosas bellas sobre los hijos pero ellos sólo se vuelven adultos cuando se separan de los padres por la vía de odiar todo aquello que se los represente.
─Ah si, el mundo famélico te invita a la procreación para surtir de carne el mostrador de la muerte que se aproxima. No se engañen, la entropía siempre es creciente y nunca negativa. La tierra y su humanidad no tiende a mejorar sino sus técnicas de esclavización.
─!Oh el dolor de haber engendrado más dolor¡