domingo, 20 de agosto de 2017

ÉRASE UNA VEZ

─Podría pensar que yo soy el hombre más miserable sobre la faz de la tierra, pero la verdad es que vosotros sois mejores.

─Dice una leyenda que a un hombre le fue dado conocer el día de su muerte y desde ese día no tuvo vida.

─Otra leyenda afirma que un hombre buscando la inmortalidad perdió la vida.

─Una más refiere a un hombre que fue al infierno para recuperar su vida  y nunca salió de él.

─Y aún otra dice que un hombre para recuperar su vida se la quitó.

─Hay más historias legendarias de aporías y fatalidades, pero la más absurda de todas es el ser humano que se pierde en el proceso mismo de existir.

─Vivir no es un modelo y los modelos existentes no pueden ser norma. El criminal y el mendigo también tienen una vida. Los modelos que han instaurado las religiones y el capital sólo son eso, otro modelo.

─Perdamos pues la vida en el proceso de existir, pero vivamos. ¿Importa cómo? quede a su juicio.

─La leyenda puede ser así entonces: A un hombre le dijeron que iba a morir y vivió para contar la historia.

─La otra leyenda queda así: no importa cual sea tú vida, vívela.

─Hay una más: No existe una sola forma de vivir y todas son válidas. Qué una religión, una ética o una moral la definan como "buena" o "mala" no la hace menos o más "vivible".

─Y acabo: vivir por y para otros es un completo desperdicio.