domingo, 26 de julio de 2015

IDEAS SUELTAS

─Tengo algunas ideas sueltas y debo empoderarme de ellas y ponerlas en un manojo, para ofrecerlas en sacrificio a la bella dama que las reciba. Todo ofrecimiento es un escarnio y viene del odio, nunca del amor.

─Al igual que aquellos que hacen el bien o dan algo, los mueve el temor al castigo divino y eterno, la sencillez de tener de sobra o la genética de hacerlo por la prole.

─Nunca es fácil enseñar los vericuetos del sexo y del amor. Nada puede enseñársele a un manojo de nervios.

─Sólo el ego nos mueve en nuestro eterno caminar, cada cosa que hacemos y sopesamos, e incluso aquellas que hacemos por instinto, dependen del ego.

─Participar en un evento, ganarlo, haber estado allí. Cada una de estas es un capítulo de quien habla, para halagarse a sí mismo. Estuve en el concierto de... Participé en el campeonato tal... Nadie quiere perder. Sólo habla el ego.

─En el principio fue el ego y de allí partió la creación del universo y ese ego dijo hágase la luz y esta brotó de las tinieblas diciendo yo.

─A imagen y semejanza de dioses fuimos hechos y ese ego fue todo lo que quedó en el mundo.

─Dawkings escribió una obra sobre el gen egoísta y como éste debe adecuarse al medio para sobrevivir a aquel y... ¿Alguien se ve feo al espejo? ¿alguien se siente menos que otro? ¿alguien carece de energía para enfrentar el mundo? Esos son los que se suicidaran o, si viven, volverán sobre sus egos.

─Yo... así empieza todo y así termina todo, yo. Observen una conversación y cuenten como cada cual va en la búsqueda de exhibir ese yo, ni aún los monjes han sido capaces de extinguir el yo, sería imposible, habría que destruir el cuerpo que nos arrastra y ese sería el fin total, que es lo único que poseemos realmente.

─La ausencia de yo, el cambiar el uno por el individuo, podrá verse en los animales inferiores, porque aún los superiores viven sólo para el yo. ¿Habráse visto un león convidando a otro de su caza? o ¿a una vaca regurgitar la comida para dar a su vecina en estado de inanición? Así veo YO la humanidad, primero yo, segundo yo, tercero yo, cuarto yo, quinto yo... y si queda algo que sea para mí.

─Amigos cuenten conmigo, siempre y cuando no se vulnere a mi yo, en cuyo caso, sólo pensaré en mí. 

lunes, 20 de julio de 2015

SILENCIO

─La humanidad no valora el silencio, esta civilización se siente perdida sin el sonido de fondo.

─Con los avances tecnológicos actuales nadie quiere un minuto para pensar, siempre están conectados.

─Ah si supieran lo importante que es el valor del silencio. Una mente despejada que puede permanecer 5 minutos en silencio piensa.

─La gran carga de canales, emisoras, redes sociales y bandas no deja tiempo para otra cosa que para abotargar el cerebro.

─El silencio es maravillosamente sublime, si no puedes vivir con él, padeces una enfermedad: miedo a pensar.

─La soledad es una fuerza poderosa y ella estriba toda en el silencio.

─El ruido entorpece y adormila, mantiene sedados los cerebros y por eso le veo por doquier, en el taxi, en el restaurante, en el bus, en la gente que no puede vivir sin el audífono y el mp3. La humanidad necesita silencio.

─La ciudad es un hervidero de escándalo sonoro, sus barrios subsisten bajo la identidad del beat cacofónico que repiquetea en los oídos, por eso desprecio sus malditas fiestas.

─Y no sólo es el sonsonete repetitivo, el estribillo soso y el claqueteo con rima pueril, es que los acordes sonoros ofenden y no invitan ni siquiera a la reflexión.

─Silencio, recomiendo silencio y reparto silencio; reclamo silencio, si mi libertad termina donde empieza la tuya pido y doy silencio.

─Recuerdo que mi maestro decía: "lección número 36: Bendito silencio"

jueves, 2 de julio de 2015

IMPERATIVOS

─De la luz me alejé y he ahí que encontré todo lo que no me dejaba mirar el mundo. Estaba deslumbrado y mejoré renegando de la luz.

─Vivido he, decepcionado me he y vuelto he...a decepcionarme.

─Creí en la unidad y en hacer mi deber, no en el anarquismo, pero en una cosa cerca a él que era equitativa y acertada. La humanidad creía en la lex talionis.

─Afilad vuestras garras para acabar con todos, me gritó el mundo y mi yo creyó y confió en que la humanidad no destrozaría mi ser por compasión, por camaradería. Resultó que no existía tal compasión y por eso todas las religiones la exigían.

─Me aventuré en la noche y la borrasca me llevó a un cañón en el que quise pasarla, pero ay, el cañón también tenía dueño. Las cosas ya tenían dueño y eran propiedad privada.

─Salté al escenario de los sueños y como un profeta canté mis dolores, muchos me siguieron en palabra. En acción, me dijeron, no hacen falta seguidores de utopías.

─Partí mi pan con el enemigo y con el amigo, mis pensamientos los entregué sin recibir nada a cambio, como aquel que cree que el saber es de la humanidad. La misma humanidad pisoteó mis elucubraciones porque de entre la multitud no se acepta una cabeza pintada de otro color.

─Me alejé del capitalismo y del socialismo porque no quise manchar mi pensamiento con la marcada tendencia de otro pensador y se me acusó de librepensador peligroso y nefasto al sistema de control.

─Creí andarme en la cima porque algunos coreaban mis ideas, a pesar de que siempre dije no querer correligionarios, ni súbditos, ni seguidores y Ay, de nuevo, corear una idea no es haberla entendido o asimilado.

─Vuelto hube y homenajeado fui y ay, ay, ay. vencido fui.