lunes, 26 de octubre de 2015

DEL INCOVENIENTE DE SABERSE HUMANO

─A primera vista debería importarnos una gota de calostro cualquier comentario de ajeno o de propios, pero nada más lejos. Eso nos revela como que todo lo tomamos personal.

─¿Recopilo acá lo que me molesta? No hace falta, a algunos les duele la palabra, a otros la risa y a otros el silencio ¿A qué clasificarnos en ese duelo de derrotados? Bástese saber que a fuerza de golpes no se aprende a soportarlos.

─La lluvia nunca se va, los tiempos secos son recesos. Jamás escampa del todo, es la premisa primera de todo aquel que ve el vaso medio vacío.

─Ya un científico había tratado el tiempo de "risitos de oro" ni demasiado frío ni demasiado caliente. No se preocupen, no va a durar demasiado ese tiempo, sólo estamos en un receso.

─¡Humano! demasiado humano, seguro de que nadie puede ser menos ni más humano y ya en cualquier nivel, es demasiado humano.

─Quisiéramos mirar por sobre nuestro hombro para ver como pasa el tiempo inexorable y arrastra en ese camino a los "amigos" y a los "próximos" ─me vale por prójimo que es lo mismo─ y dejar que sigan su camino, que es lo natural, pero nos aferramos al pasado y al subsistir sin cambios en el presente.

─No sé si lo mejor que puede pasarnos en la vida son los amigos, preferiría, amigos sinceros y ellos ¿Qué podrían decirnos? ¿La verdad? ¿Y esa verdad en que nos beneficiaría? si la verdad de nuestro presente es amarga, oscura y humillante.

─No quiero ser más postrero, no quiero perdurar en el tiempo sabiéndome a mí mismo tan poco y la posteridad del otro me sabe a lo mismo, a engaño, a bilis seca en mi boca. Sufro la efracción del ideal.

─En una película de mala muerte Salma pronuncia una frase: "Mi hija se avergüenza de mí y eso me enorgullece de ella" ¿De que más podría enorgullecerme? que otro se pronuncie en mi contra con o sin razón, esa es la cosa más respetable: Lapidadme...

─El dolor, mis amigos, nunca ha cesado, sólo es un tiempo de calma... nunca deja de llover completamente.

domingo, 4 de octubre de 2015

SOBRE LÁPIDAS Y LAPIDARIOS

─Todos creemos saber quienes somos, ─no es raro tener el mejor concepto sobre esto─ pero al preguntar a alguien serio y decidido, nos damos cuenta de lo ignorantes que somos sobre nuestro propio yo.

─No quiere decir que no seamos lo que pensamos, ni que seamos lo que el otro piensa que somos. Para ser sinceros somos, más fácil, un híbrido que apesta a acercarse a la idea que el otro tiene de uno.

─Claro, si te encuentras con uno de esos que no es capaz de pensar lo que dice, siempre dirá cosas buenas de tí. Por eso hay una razón para amar a los enemigos: Lo que digan de tí es algo que seguro vale la pena pensar.

─Pasa igual con la humanidad. Ella se cree perfecta y la idea que yo tengo de ella es un asco.

─Odio la masa, el cardumen, el rebaño, la grey... Todo lo que representa sus representaciones, lo que cree, lo que ama, lo que dice, lo que hace y, si pensara, odiaría también su pensamiento.

─Odio la religión y no quiero que me recuerden como a Gonzalo, porque en el mundo la humanidad es creyente y sumisa a ella. Y en Colombia es católica toda la recua presidencial y camarillas y hasta el papa lo es. 

─Odio la televisión que ve la masa porque promueve las ideas de la masa, las creencias pueriles y sin sentido en seres divinos, en extraterrestres y porque impone la moda de hablar, vestir y pensar.

─Odio las fiestas que ella ama y los cachorros que ella cuida y en general el poder al que ella se somete con sus votaciones.

─Ay Txuxi: "Y nunca seguí el rebaño porque ni el pastor ni el amo, eran gentes de fiar"

─Firme estoy, aunque la gente me llame casacarrabias, mañé, viejo, inadadaptado, anacrónico, necio...

─De mí pienso ser un carnívoro y depredador aunque deba comer vegetales y harinas para sobrevivir; Soy un ser pensante que no traga entero; que no ve las noticias nacionales ni se compadece del inevitable paso del tiempo que nos arrastra a todos a la muerte; soy un pecador convencido de que mi pecado mayor es ir contra las masas; soy no creyente, si digo ateo debo mencionar una forma de dios; creo en la ciencia, pero no tanto en ella como en el método científico que me permite hacerla diariamente; soy un físico teórico que trata de explicar cada cosa y cada fenómeno desde las simples leyes de la misma ciencia. Y, Como Óscar me abrogo hoy un nuevo título: lapidario y no porque como él, fabriqué lápidas, sino porque mis humores lapidan.