sábado, 2 de marzo de 2019

COMO LIBRARSE DE MÍ

─Yo soy lo más simple, no aparezco en los medios masivos y no hago propagandas o le envió invitaciones, ni le exijo que me de like o que se suscriba a mi canal porque no tengo. Aún así, si me ve, puede apagarme, dejar de seguirme o no leerme. Yo no vivo de mi imagen... Si así lo hiciese ya habría muerto de hambre.

─Demos por caso que su problema radica en tener que verme en un escenario. Las bandas tienen horas y repertorios que cumplir, entérese de cual es el del momento que toco y no asista o sálgase en el momento adecuado.

─Supongamos que debe recibir una cátedra mía y sabe lo fastidioso que puedo llegar a ser. No asista ese día. Las clases no se cancelan con un 10% de inasistencia.

─Demos por caso que usted se cree el cuento de la amistad y de los parches y no quiere saber de mí. Siempre anunció mi llegada y sólo tengo un sitio donde me "parcho" en Medellín. Puedo avisarle para que no vaya. O me avisa, para yo no ir.

─Asumamos que debe escucharme en clase todo el año. Renuncie al colegio o retírese. Yo no voy a hacerlo. Podemos negociar. Yo le regalo la nota a cambio de no tener que oírlo ni verlo.

─Nadie tiene que cargar con mi peso, basta con apagarme y desaparecer cada línea y voz hecha por mí. Ya ha habido intentos y ya algunos lograron suprimirme: un éxito total.

─Hay una manera muy simple de hacerme invisible para los protagonistas  de novela de hoy que necesitan todo el ancho de banda: no me inviten o mencionen mi trabajo crítico porque denigrándolo sólo lo harán más famoso.

─Hasta la biblia menciona que hay que acabar con el nombre y la estirpe de los que se desea ínfimamente. Apophis tiene una oración seductora para los necesitados de desaparecer un escollo... récenlo.

─Mis queridos y odiados creyentes no necesitan que les recomiende nada. Ya tienen un dios capacitado para odiar y desaparecer paganos.

─No quisiera cerrar esta colección de veneno sin mencionar la manera más simple de librarse de mí: jure que es terraplanista y que la ida a la luna se filmó en un desierto.

─Se me ocurre que pueden mandarme a matar, pero ese es un extremo muy malo para mi salud. Prefiero, si no quiere verme, que le pida a su dios que le deje ciego o que se saque los ojos.

─La sinceridad es muy escasa en la humanidad, la manera más sencilla de todas es que aclaremos su disgusto por mi presencia y así todos ganamos. Yo nunca he perseguido a nadie, ni me interesa la amistad de alguien en especial. El que se marcha yo no lo llamó y el que se queda queriendo irse es un pobre jumento.