─No espero agradarle a alguien, por el contrario, busco despertar un cierto sentido de repulsión con los cotidianos y los que a poco me entienden, no necesitan rumiar sus "me gustas" para que yo me entere.
─¿Me pregunto si alguien puede hablar de lo que he sentido o dejado de sentir? Asumo que hay una dificultad, pero como no he medido el dolor en términos de umbrales, espero que el dolor de los demás, que me es tan inoportuno, no ose medir el mio que me es tan indispensable.
─Por lo de acercarme a los demás, todos tienen el permiso para hacer apología o crítica al lado de mis blogs, pero eso no les acredita como seres con mayoría de edad en el orbe del pensamiento.
─Si se me sale de las manos, es mi culpa por haber sucumbido ante el deseo de contar mis cuitas, pero no me libera de utilizar mis insultos a mi manera y como sólo un experto puede hacerlo ─No olviden que soy alumno de mi maestro─
─Es necesario que sepamos mucho de cada cosa para hablar de ella, pero es indispensable. Aún así el médico ha estudiado la enfermedad, pocas veces la ha padecido.
─Como explicarles a los demás que no puedo hablar sino por mi experiencia y, vuestras experiencias, deberéis, en caso de querer hacerlo, ponerlas sobre la palestra.
─Yo he expresado el no estar buscando prosélitos, eso se lo dejo a la ira y a los atercioembusteros... ¿yo acaso vivo de esto? puedo darme a la tarea de ofender a todos y eso tampoco me llenará los bolsillos. Escribir para mí es un placer, como el placer del científico: estoy estudiando mis sentidos, sensaciones y alcances filosóficos.
─¿Queda algo por agregar? Es probable, ya me daré cuenta, ya haré apología y crítica. Mía por supuesto, basada en mis experiencias y estudios filosóficos, que no superan la media de interesarme por la lectura y la escritura y la raíz de todas las cosas.
─Alabar consiste en hacer lo contrario de diatribar sobre algo.
─¿Queréis un consejo? Guardáos vuestros halagos y empuñad vuestras armas... yo sólo sé defenderme.