miércoles, 13 de agosto de 2014

MI YO INNATO

─No espero agradarle a alguien, por el contrario, busco despertar un cierto sentido de repulsión con los cotidianos y los que a poco me entienden, no necesitan rumiar sus "me gustas" para que yo me entere.

─¿Me pregunto si alguien puede hablar de lo que he sentido o dejado de sentir? Asumo que hay una dificultad, pero como no he medido el dolor en términos de umbrales, espero que el dolor de los demás, que me es tan inoportuno, no ose medir el mio que me es tan indispensable.

─Por lo de acercarme a los demás, todos tienen el permiso para hacer apología  o crítica al lado de mis blogs, pero eso no les acredita como seres con mayoría de edad en el orbe del pensamiento.

─Si se me sale de las manos, es mi culpa por haber sucumbido ante el deseo de contar mis cuitas, pero no me libera de utilizar mis insultos a mi manera y como sólo un experto puede hacerlo ─No olviden que soy alumno de mi maestro─

─Es necesario que sepamos mucho de cada cosa para hablar de ella, pero es indispensable. Aún así el médico ha estudiado la enfermedad, pocas veces la ha padecido.

─Como explicarles a los demás que no puedo hablar sino por mi experiencia y, vuestras experiencias, deberéis, en caso de querer hacerlo, ponerlas sobre  la palestra.

─Yo he expresado el no estar buscando prosélitos, eso se lo dejo a la ira y a los atercioembusteros... ¿yo acaso vivo de esto? puedo darme a la tarea de ofender a todos y eso tampoco me llenará los bolsillos. Escribir para mí es un placer, como el placer del científico: estoy estudiando mis sentidos, sensaciones y alcances filosóficos.

─¿Queda algo por agregar? Es probable, ya me daré cuenta, ya haré apología y crítica. Mía por supuesto, basada en mis experiencias y estudios filosóficos, que no superan la media de interesarme por la lectura y la escritura y la raíz de todas las cosas.

─Alabar consiste en hacer lo contrario de diatribar sobre algo.

─¿Queréis un consejo? Guardáos vuestros halagos y empuñad vuestras armas... yo sólo sé defenderme.

sábado, 9 de agosto de 2014

"SÉ PENSAR, ESPERAR Y AYUNAR..."

─Lidiar con la muerte es muy fácil, basta morirse y ya.

─El grande problema queda a quienes nos sobrevivan, no tanto el de llorarnos, sino el de repartirse nuestros bienes y bailar sobre nuestra tumba, la última victoria que nos arrebató la muerte.

─Por los bienes no me preocupo, nada tengo y lo poco que he comprado ha sido a nombre de quienes se lo merecen para que no haya llamados a engaño.

─¿Por mis enemigos? sólo me preocupa que insultos terminen en ofensas y peleas de Capuletos y Montescos.

─¿Verdades? las verdades sobre mi vida las cuenta mi historia, mis apabullantes derrotas y mis insondables amigos. La vida de todos es una porquería que no merece contarse sino por un escritor de ciencia ficción para que le dé visos de interés.

─Las verdades de mis amigos las atesoraré en vida, muerto que me importará que se haga o se diga.

─Las verdades de mis enemigos, quienes han hecho un camino de trompetas heráldicas para mis pírricas hazañas, han valido para mantenerme en pie de lucha, Muerto me serán inocuas como las otras verdades.

─Me encantaría ver sus reacciones ante mi inevitable desaparición, apostaría que su hipocresía alcanza hasta para dar pésames públicos.

─Mis deseos: Morirme encima del escenario que me ha dado tantas satisfacciones. Mi realidad: Acabar como un perro al lado de la carretera o espichado contra el suelo, despreciado aún ante sus despojos mortales.

─Para rematar traigo a colación la idea aquella de evitarles a mis enemigos una última afrenta: Nada de cenotafios.