sábado, 9 de agosto de 2014

"SÉ PENSAR, ESPERAR Y AYUNAR..."

─Lidiar con la muerte es muy fácil, basta morirse y ya.

─El grande problema queda a quienes nos sobrevivan, no tanto el de llorarnos, sino el de repartirse nuestros bienes y bailar sobre nuestra tumba, la última victoria que nos arrebató la muerte.

─Por los bienes no me preocupo, nada tengo y lo poco que he comprado ha sido a nombre de quienes se lo merecen para que no haya llamados a engaño.

─¿Por mis enemigos? sólo me preocupa que insultos terminen en ofensas y peleas de Capuletos y Montescos.

─¿Verdades? las verdades sobre mi vida las cuenta mi historia, mis apabullantes derrotas y mis insondables amigos. La vida de todos es una porquería que no merece contarse sino por un escritor de ciencia ficción para que le dé visos de interés.

─Las verdades de mis amigos las atesoraré en vida, muerto que me importará que se haga o se diga.

─Las verdades de mis enemigos, quienes han hecho un camino de trompetas heráldicas para mis pírricas hazañas, han valido para mantenerme en pie de lucha, Muerto me serán inocuas como las otras verdades.

─Me encantaría ver sus reacciones ante mi inevitable desaparición, apostaría que su hipocresía alcanza hasta para dar pésames públicos.

─Mis deseos: Morirme encima del escenario que me ha dado tantas satisfacciones. Mi realidad: Acabar como un perro al lado de la carretera o espichado contra el suelo, despreciado aún ante sus despojos mortales.

─Para rematar traigo a colación la idea aquella de evitarles a mis enemigos una última afrenta: Nada de cenotafios.

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