martes, 29 de octubre de 2013

Y LAS TUMBAS

─El ataúd que acostumbran a usar los medionormales es una exageración para los poconormales que lo deploran y que los subnormales critican ─el despreciar el ataúd─ como si fueran supranormales.

─A mi modo de ver, el ataúd debería llevar algunas utilidades extras para los visitantes al sepelio: una candela, tal vez un dispensador de cigarrillos y una máquina de tintos. Salve de una buena despensa de pañuelos desechables y lágrimas artificiales.

─En el mío pondría una bomba para acabar con todos los hipócritas que asistan a mis deshonras fúnebres. Esa es mi voluntad para que no la olviden.

─Si es ridículo ver a un sacerdote haciendo señales en un matrimonio o en un bautizo. ¿Qué puedo decir de la misma acción realizada sobre un cadáver?

─Los despojos humanos no requieren un lugar de descanso, ni un almacén o un cuarto de trebejos: los cementerios son unas estructuras sin verdadera utilidad.

─¿Qué algunos quieren llorar a sus muertos? que los entierren en sus patios o antejardines. Algo bueno podremos extraer de los jugos cadavéricos.

─Tumbas y tumbas con flores; epitafios, discursos fúnebres y asistentes a pompas fúnebres. Apartaos!!!

─Ahora se me ocurre eso de "pompas fúnebres". ¿A quien se le ocurre tal contradicción?

─Se me ocurre pensar en otro dispensario para el cadáver, pero sólo veo que no lo necesita. Baste la desnuda tierra.

─La tumba del pensamiento es el silencio.

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