jueves, 24 de octubre de 2013

EL DOLOR

─Existen dos clases de dolor, el ajeno y el propio. El propio es soportable con estoicismo, el ajeno es, frente al vate quejumbroso, insoportable.

─El dolor propio debe escapar a las miradas de la humanidad, nadie debe conocer el dolor que nos ahoga cada mañana.

─Frente al dolor ajeno también es una idiotez solidarizarse. Los sufrientes asumen que el dolor es diferente para cada uno, de lo que resulta que la solidarización sólo sirve para darle pie al sufriente a que recaiga en su angustia.

─No hay dolor real más terrible que aquel que sufría por la humanidad arrodillándose ante el dolor del mundo. Yo apenas si siento al mundo. Odiarlo me ha inmunizado contra su dolor.

─Ahora, sabemos porque sufre la gente, pero la intelectualidad es inservible ante el dolor por lo que es mejor callar. Señora su dolor se debe a un caso típico de síndrome de nido vacío. No se moleste en...inservible.

─De nuevo, la mejor forma de ayudar a los dolorosos es apartarse lo más posible de ellos para no escuchar su llanto y dejarlos que pueblen el corredor de la vida con los dolores del mundo.

─Sufrir por la muerte de un amigo o de un hermano: no pasó a mejor vida, pero se acaba de librar de todos los dolores y de tener que enfrentar esta porquería de humanidad.

─Sufrir por la muerte de los padres ¿todos no cumplimos un animal ciclo que termina con la muerte?

─Sufrir por la muerte de los hijos ¿cada uno no se ha labrado un mundo propio? ¿lloran los leones la pérdida de sus cachorros a manos de un competidor de la jungla?

─Está el dolor que es producido por los nervios y neuronas, el de un cáncer o enfermedad mortal. Dichosos los que viven sus últimos momentos sumergidos en el sueño de la morfina. Es definitivo, no podría aceptar ese dolor, porque mi gran dolor es no estar consciente.

─Para el dolor hay que ser fuertes, el llanto no sana nada... nada vale lágrimas.

─No existe remedio contra el dolor, la morfina lo duerme, pero el sigue ahí. ¿El dolor del alma? ¿Quién puso esas cosas etéreas y divinas en mi forma física? ¿Quién sabe donde reside esa alma para desterrarla y evitar así tanta idiotez humana de quejarse por cosas vanas?

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