martes, 22 de septiembre de 2020

DE MOMENTOS ESTÁTICOS

- Una fotografía no revela más que un instante, uno de 24 o 30 posibles y aún así, asumimos que es muy revelador y desafiante sólo por ser una imagen.

- ¿Si una imagen vale más que mil palabras y veo 20 imágenes en un minuto, estoy leyendo 20.000 palabras por minuto?

- La imagen puede retocarse, fingirse, programarse, posarse... No. Soy definitivo, existen muy pocas imágenes que valen más que mil palabras y menos hoy con las tecnologías digitales.

- Una fotografía no hace más importante la palabra que se la lleva el viento y que no tiene constancias, aunque, de nuevo, en la era digital todo queda escrito y hay "pantallazos" de los diálogos.

- ¿La imagen de un escrito vale mil palabras, más las del escrito?

- El libro más caro, frente al cuadro más caro tiene una relación de 1 a 33. Continúo con desvirtuar aquello de que una imagen vale más que mil palabras, a lo sumo 33 veces.

- La imagen de un campo virgen no supera jamás las sensaciones de tener ese campo al frente y, lastimosamente, ese campo pintado con palabras, tampoco la supera.

- ¿Es entonces el cine, una sucesión de fotografías, 20 mil veces más valioso que la palabra?

- Lo valioso de la palabra está en entredicho, pero un momento estático en la vida, en nuestro recuerdo que se compone de imágenes, no debe ser tan melodramático como lo hacemos ver. La palabra nos recuerda la imagen. Oigan bien:  Don Quijote, Ulises, dios... ¿Qué recordaron? palabras o imágenes. La palabra está ligada íntimamente con la imagen.

- El test de Rorschach muestra la ambivalencia y una sola imagen se interpreta de mil formas, pero sin la palabra que la define, la imagen sola es nada.

- Las primeras expresiones humanas o antropoideas fueron imágenes, la fotografía de esas imágenes las diseminó por el mundo y son bellas en cuanto a representación, pero siempre será más valioso un libro que nos cuente, deduciendo, cómo fueron esos primeros seres primitivos o por qué hicieron esos murales.

- La pereza resulta de la imagen, la dedicación de la palabra. Dicen que cuando leemos nuestro cerebro imagina y viaja, tiene que crear la flor y la estancia o recrear "el olor del prado"; cuando vemos un video o película su capacidad de procesamiento se estanca porque todo se lo están ofreciendo y aún así mucho de lo expuesto se escapa a nuestra atención. 

- ¿Una imagen vale más que mil palabras? Yo creo que es un absolutismo como todos, que no tiene más base que un dicho popular y que, a veces, según lo que leamos: Vargas Llosa, Cohelo, Bach, resulta cierto. En otras, vale más la palabra que la imagen, sobre todo si lo que estamos mirando es un escrito callejero, las modelos jeff de Botero o los manchones de pintura de Pollock. 

 - Realmente nunca he visto arte en la pintura, a menos que sea una obra revolucionaria, recuerdo unos lápices puestos en las púas de un campo de concentración por el lado de las gomas; Unos peones que salen de la protección del tablero de ajedrez mientras se quedan adentro las piezas de la realeza; Steve Jobs pintado como un caco; Una mano enguantada de la bandera americana sosteniendo un mundo en guerra... Ahí sobra la palabra y hay que hacer silencio.



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