─Es fácil pensar en tener animales para el consumo en vez de andar esperando a que sea temporada de caza o en su defecto que haya escasez y hambruna por no ser temporada de caza.
─También es fácil pensar en tener algunos animales que nos brinden protección y seguridad: aprovecharnos de su olfato, de su estado de atención y hasta de su fuerza y fiereza.
─Un animal es una ventaja táctica: comida, vigilancia, protección ¿compañía? Yo prefiero estar solo.
─Hoy no existen tales necesidades alimenticias ya que existen granjas y despensas de animales y no requerimos tener una propia nuestra y por lo pronto quienes parecen amaestrados son los humanos.
─Me es difícil pensar en animales de compañía, me aterraría conocer los nexos y las perversiones y deseos de quienes tratan a un animal como si fuera un ser humano.
─No me extraña el que exhibe una raza de can por su valor económico y por los dividendos que obtiene con cada estro del animal en cuestión, refiriéndome al de cuatro patas.
─Esa incesante necesidad de ofrecer protección a toda mascota mostrenca es también un impulso suscitado por el fervor religioso y la "supuesta" felicidad y agradecimiento del mostrenco que recibe el bien.
─Tampoco extraño a quien, aprovechando la habilidad innata del animal para obtener comida a la manera de Pavlov, le inscribe en exhibiciones y peleas callejeras.
─No es por demás que si tal animal es una forma de economía ─venta de crías de cocodrilo─ una cría y sus demás crías sean tratadas como mercancía de comercio, como mejoramiento genético de la especie y como otra hábil argucia humana en bien de sí mismo.
─No estamos hablando de granjas, sino del nuevo papel que ocupan gatos y perros: animales de compañía. No es raro, ni escaso, pero me pone a pensar sobre la calidad de ser humano que no puede tener a otro humano de compañía y necesita un animal. Yo no soporto a ninguno de los dos. ¿Llegará el día en que los leones tengan cebras de compañía?
─Me es todavía más patético que aquellos que defienden a los animales a ultranza no adopten niños que están siendo tratados peor que tales animales.
─Los animales no escogen y no son fieles y no son amigos, simplemente su instinto les acerca a quien les alimenta y les brinda protección, aunque a veces incluso el mal llamado "amo" les de unos puntapiés, siempre y cuando los alimente.
─Sobre la importancia de llamarse "amo" o "dueño" habría que escribir toda una historia de dominación y esclavitud en la que un soberano pendejo es "dueño" y "amo" de un grupo de canes.
─"El perro no muerde la mano de quien le alimenta" es una proposición falsa y en cuanto a gatos, todos conocen su valor de verdad. ¿Qué decir de tigres, serpientes u ocelotes?
─Ya vimos la utilidad intrínseca de la mascotas, pero tratarlas como seres humanos no es más que una debilidad mental ocasionada por el síndrome de nido vacío, la falta de amor materno o el imperioso deseo de ofrecerlo o la perversa necesidad de un marido fiel o una compañera incondicional.
─No me extraña el que exhibe una raza de can por su valor económico y por los dividendos que obtiene con cada estro del animal en cuestión, refiriéndome al de cuatro patas.
─Esa incesante necesidad de ofrecer protección a toda mascota mostrenca es también un impulso suscitado por el fervor religioso y la "supuesta" felicidad y agradecimiento del mostrenco que recibe el bien.
─Tampoco extraño a quien, aprovechando la habilidad innata del animal para obtener comida a la manera de Pavlov, le inscribe en exhibiciones y peleas callejeras.
─No es por demás que si tal animal es una forma de economía ─venta de crías de cocodrilo─ una cría y sus demás crías sean tratadas como mercancía de comercio, como mejoramiento genético de la especie y como otra hábil argucia humana en bien de sí mismo.
─No estamos hablando de granjas, sino del nuevo papel que ocupan gatos y perros: animales de compañía. No es raro, ni escaso, pero me pone a pensar sobre la calidad de ser humano que no puede tener a otro humano de compañía y necesita un animal. Yo no soporto a ninguno de los dos. ¿Llegará el día en que los leones tengan cebras de compañía?
─Me es todavía más patético que aquellos que defienden a los animales a ultranza no adopten niños que están siendo tratados peor que tales animales.
─Los animales no escogen y no son fieles y no son amigos, simplemente su instinto les acerca a quien les alimenta y les brinda protección, aunque a veces incluso el mal llamado "amo" les de unos puntapiés, siempre y cuando los alimente.
─Sobre la importancia de llamarse "amo" o "dueño" habría que escribir toda una historia de dominación y esclavitud en la que un soberano pendejo es "dueño" y "amo" de un grupo de canes.
─"El perro no muerde la mano de quien le alimenta" es una proposición falsa y en cuanto a gatos, todos conocen su valor de verdad. ¿Qué decir de tigres, serpientes u ocelotes?
─Ya vimos la utilidad intrínseca de la mascotas, pero tratarlas como seres humanos no es más que una debilidad mental ocasionada por el síndrome de nido vacío, la falta de amor materno o el imperioso deseo de ofrecerlo o la perversa necesidad de un marido fiel o una compañera incondicional.
No hay comentarios:
Publicar un comentario