sábado, 8 de diciembre de 2018

DE UN EVENTO PARA MINUSVÁLIDOS

─Soy una persona sin pudor. No me aterra tener que decir que vine acá por invitación, no por deseo.

─No tengo una sola razón para decir que siento gran afinidad con los presentes, al contrario, me siento bien lejos de cada uno de los asistentes, sobre todo con los que se sienten representados con la concurrencia.

─Sé que hay mucho de vanidad en mis pretensiones: Como indicar qué y cómo se debe ser activo, pero no he usado más que lo que conozco y no es ley, pero se habla de apoyar la verdad, no la farándula. Sólo que yo no tengo la última palabra sobre lo que es verdad o no. 

─Llevamos 60 años diciendo que los extranjeros vienen a dominar en nuestra tierra y metemos la mano al bolsillo para que el extranjero no sienta que nos ha dominado.

─Yo no tengo ningún problema con a quién le da su dinero y sus amistades, pero el verdadero consecuente, desprecia toda forma de entregarse y no le gana el ego de decir: "yo estuve allí".

─Conozco gente que no le importa ser consecuente, piensan una cosa y dicen otra, es más, hacen una completamente diferente, pero yo sé en que creo y no vendo mis ideas, no tengo en venta mi voto y no creo en nadie que no sea consecuente.

─También sé de gente que prefiere escuchar música rock en otro idioma que no entiende porque no quiere enterarse de los problemas y dolores de su propia nación o porque tales cosas sólo le causan malestar. ¿Alguien quería una razón par ser claros?

─Nosotros somos pequeños mitines, pequeñas bombas de odio, protestas ambulantes donde tocamos porque repetimos el libro de la historia en cada canción que ponemos en el escenario. No tenemos canciones de amor ni de adulación y por eso no adulamos en las introducciones.

─También es una razón para no ser invitados a festivales y payasadas nacionales en contra del rock, ningún festival es a favor del rock, es en contra de él, de su autogestión, de su independencia y de su underground.

─Algunos avalan la propuesta de la nostalgia e incluso del apoyo, pero me indigna que ese apoyo sólo sea a la farándula nacional o a la nostalgia internacional. 

─Jello no tuvo la culpa de venir al Altavoz, pero en la cara se los dijo, aunque muchos no entendieron. Esto es una tribuna para razonar.

─No deseaba extenderme, perdonen lo bueno, que lo malo siempre lo he hecho con mucho gusto.

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