lunes, 13 de noviembre de 2017

LA ALABANZA Y LA HIPOCRESÍA

─Alabar es un arte, el más rastrero de todas las artes y la más digna del eunuco mental.

─Se loa a una persona por que lo merezca o porque nuestro cuello pende de su magnanimidad. En el primer caso la ausencia del objeto de culto es necesaria, en el segundo, la presencia del mismo es imperiosa.

─En la alabanza son pródigos los esclavos y los eunucos, tanto mentales como físicos y eunuco es eufemismo para inútil.

─Lo expresó Vargas Vila: la hipocresía es amalgama social y es una buena razón para no querer congeniar con la muy tarúpida.

─Halagar en cualquier caso es una hipocresía y una ofensa contra nuestro ego, el yo interno que no requiere del estímulo ajeno para la confianza y cuya más obscura manía es pisotear a los demás.

─Yo reacciono a los ataques cuando aquellos los siento a mi nivel ─eso explica porque dejo a la mayoría de los insultos sin contestación─ y la mayoría no valen la pena ni ser leídos.

─Frente al halago quedo desarmado, ¿Qué puedes decirle a un individuo que te idolatra? ¿pecar de modestia? ¿pecar de pedante haciendo como que no oíste? ¿levantar la barbilla y proseguir  impertérrito? El halago desarma, sólo el ataque encuentra escudo y rodela.

─La indiferencia es un buen amigo del odio, nos evita ciertas maniobras que se vuelven manías humanas. No hay que opinar sobre todo o sobre todos. Repito, la mayoría de las cosas son simples, pueriles y banales. ¿Quién merece una distinción o una alabanza?

─Ahora, si toda muestra de loa, alabanza o halago es una hipocresía en sí misma, Lo contrario es cierto por descarte, así que, puede no ser lo más recomendable. Pero decir a cada cual lo que se merece en la cara es naturalidad pura. Aunque no sea bien aceptada.

─Me aterran los despliegues de hipocresía, caúsanme ganas de vomitar y un cierto asco que precede a la arcada. No me saluden, no me miren, no me devuelvan la palabra, prefiero mil veces ser repudiado a saludado por hipocresía, por necesidad, por compañerismo, por educación, por delicadeza...

─Ofender me llama poderosamente la atención o decir la verdad simple: un embarazo no es gran cosa, ni un niño novedad o acaso bienestar para él o el planeta; un anciano es un escollo en sí mismo, no es necesario que agradezca más que está vivo ¿cómo esperar que esté aliviado?; Los bebés no son bellos ni se parecen a nadie, son ratas babosas, arrugadas y peludas que viven para sus deposiciones y su alimento, un parásito que absorbe a gritos la vida de sus padres... No más ejemplos.

─Hay un rasgo que poseen los seres rastreros y por el cual es fácil identificarlos, ya se sabe que todos son hipócritas, pero apenas asoma él, sobresale entre la multitud; baste decir que tal, es el halago.

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