lunes, 14 de diciembre de 2015

TEXTO DE PLEGARIAS

─Bienvenidos amados hermanos, esta es la casa de la libertad, acá respetamos la libertad de culto y la libertad de elegir, pero compartimos aquello del Manifiesto comunista de que la religión es el opio del pueblo y de González, de que si la religión, cualquiera de ellas, desapareciera hoy en la noche, mañana en la mañana tendríamos una revolución contra el poder, contra la iniquidad y contra las diferencia sociales, por eso, el salmo de entrada que sea este: Yo no quiero salvarme.

─Para la primera lectura ofrecemos unas reflexiones a los fanáticos del carné y a los que creen que el SOAT, el 4 por mil, el predial en fin, son males necesarios o aportes mínimos para que la sociedad viva y se mantenga. Haced vuestras cuentas y preguntaros: ¿Hacía donde vais? ¿A dónde llegaréis? ¿Donde está vuestro dinero?

─Es fácil ya iniciado ofrecer una segunda lectura, más de ir adelante que de detenerse y ciar, porque esto no se trata de quien sabe más canciones o conoce más grupos o ha ido a más conciertos, ni siquiera se trata de ver quien es mejor músico o compone mejores canciones, aquí se trata de recalcar que los malos pensamientos, sin la acción y sin las trampas, son simples malos pensamientos.

─Ahora vamos a la parte del credo ¿En qué credes tú? Creer es una condición de las almas que no son fuertes dijo Vargas Vila, al igual que la fe es la ciencia pusilánime de creer sin pruebas, creer por creer, por tener esperanzas de ser salvos o santos. Yo creo en los cuadrípolos estelares, en la radiación cósmica de fondo y en la expansión infinita del universo. ¿Difieren los dos tipos de fe? No importa, no viene al caso, pero vuelvo y pregunto: ¿En qué credes tú?

─Para el evangelio, según Cidi Hamete Benengueli, ficticio escritor de El Quijote, el idealista por naturaleza, cuya única misión del frauendienst era ganar fama para su bella Dulcinea; enderezando entuertos y desfaciendo agravios: bella misión, noble misión, estúpida misión, pero ahí estamos con este evangelista y su ley de oposición.

─Es hora ya de aprender oraciones ya que me ahorro el sermón, impreso en cada canto y en cada oración de estas plegarias, empecemos con las oraciones corrientes el padre nuestro y el santamaría, pero no como los han aprendido sino como hoy los cambiamos para acentuar lo claro de lo obscuro que habita en la manía, de pensar que repitiendo palabras o frases completas, estas obrarán de forma mágica y confirmar que, la diatriba, es la oración de los que no sabemos rezar.

─La siguiente oración llamó mi atención desde las páginas del nobel colombiano cuando Úrsula, luego de cien años, quiere liberar el animal que quiere condenarla a la soledad, pero créanme, ese animal es uno solo, la represión de no gritar. Nietzsche lo dijo: lo que no sacamos fuera nuestro nos consume.

─Llega la hora de pedir por vuestro entendimiento, no acudo a la radio, ni a la venta puerta a puerta, está en la red y el que tenga ojos que vea y el que tenga oídos que oiga y al que se te acerque enséñale a volar como a un hermano y al que no aprenda a adorar el vuelo, parafraseando a Cristo y a Nietzsche paradójicamente, enséñale a caer más de prisa.

─A los salmos responsoriales contesten: "Tú consigna es obedecer" porque a fuerza de fe, hoy los rockeros y los punkies: creen. Tú consigna es obedecer; y algunos tienen su propia idea de dios que les infunde calma, tú consigna es obedecer; ¿por qué necesitáis de a un creador? ¿No veis, a la manera de Sagan, que somos una compleja asamblea de átomos y no el aliento de un dios? tú consigna es obedecer; ¿Por tradición? ¿No veis que a la manera de Rabel, la tradición es la personalidad de los imbéciles? tú consigna es obedecer.

─Estos otros salmos ya publicados  y que corren de cuenta de José María Vargas Vila requieren de un responso: La bondad es un veneno, pero no requieren presentación.

─Queridos hermanos esta es la oración que repetimos todos los días para recordarnos a nosotros mismos que no queremos hacer parte de vuestro rebaño, ni entrar en vuestros corrales, ni rebuznar vuestras oraciones, ni...

─Detenerse ya no es una opción y las dos oraciones siguientes, aunque nuevas, tampoco requieren presentación, son las verdaderas muestras de la gran candidez humana y éstas que hoy os traigo, simplemente oídlas.

─Ahora podéis acercaros a comulgar, es decir, a participar en lo común. Daros cuenta como el padre viola a la hija y la adolescente es víctima de su propia energía a manos de un sujeto que practica la política de comprar votos. En fin, santos hay hasta en el poder y no son nuevos, muestra de su hegemonía.

─Ahora para el canto de salida y luego de abrazarnos fraternalmente y seguros de que el cerebro es un músculo que hay que entrenar, invitándolos a la lectura y más que eso a la lectura consciente, crítica y profunda, para que las ideas sean una verdadera amalgama de ciencias y bases fuertes y firmes, cantemos aleluya.

─Al final debo reconocerme como un gran pecador, digno de la excomunión y del anatema, pero también creyente firme de que no puedo ser expulsado de donde jamás he entrado y orgulloso de ser y de amar a pecadores como yo.

─He terminado, debería pues terminar: podéis ir en paz, pero no es así, podéis ir a pensar, pero nunca en paz.

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