sábado, 7 de diciembre de 2013

TRIBULACIONES DE UN ATEO FERVOROSO

─La primera vez que se me ocurre hablar de dios, es para cercenar su acoso imperativo sobre la voluntad ajena.

─Fue Nietzsche quien dijo que para poder ser ateo, había que no tener ninguna deuda con los dioses, por eso es que la humanidad se encuentra embargada de sus ideales de dios.

─Tener un dios es una revelación propia de una falta o de un exceso de algo. Diría que exceso de idiotez o falta de confianza.

─Mi discusión se centra en atacar a los dioses, debería hacerme insensible a ellos y simplemente menospreciarlos, sabida su falta de autenticidad; pero a mí los dioses como tal no me preocupan. Me enerva la desfachatez con la que es usado por los detentores del poder para controlar a la masa y la ingenuidad con que la gente acepta esos supuestos designios divinos.

─Los creyentes hablan de dios! ¿Cuál maldito dios? ¿el de las escrituras? ¿el que trajeron los españoles? ¿el que incluye felonía y delación en su culto? Por lo menos aceptaría a nuestros dioses Chibchas y Arawacs, no sin un hálito de descontento, pero por lo menos dioses autóctonos, que mal que bien también son dioses de castigos y premios como en las novelas navideñas.

─No existen dioses que no se dediquen a las rifas juegos y espectáculos con sus súbditos. Si te portas bien irás al cielo, de lo contrario...

─No sé a quien corresponda, yo la escuché en LIE TO ME las personas que hablan con dios, tienen el mismo problema de los esquizofrénicos: hablan con seres imaginarios.

─Si mis queridos hinchas del divino piensan que no es imaginario, ¿haber las grabaciones, videos u obras de las que tanto se vanagloria su señoría?

─Yo me burlo de las contradicciones físicas como flotar en el aire, resucitar al tercer día, caminar sobre el agua, convertir el agua en vino, santificar las fiestas, curar leprosos, multiplicar los panes... Todas esas cosas son posibles con un poco de ingeniería y sabiduría popular. ¿de qué universidad se graduó vuestro dios que todo lo hace por gracia divina?

─Convengamos: Cada que vosotros mencionéis a dios, yo me burlaré de sus falencias y estaremos a mano.

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